5 habilidades mecánicas cruciales para motos de aventura que vale la pena dominar
Una de las pocas cosas con las que puedes contar al tener una moto es que algo se romperá. Al fin y al cabo, es una máquina hecha por el hombre, y estas cosas pasan.
Si tienes suerte, ocurrirá en casa o cerca de ella. Pero ¿qué haces si sufres una avería mecánica en medio de la nada durante un largo viaje en moto trail? En momentos así, romper una pieza de un dólar puede dejarte tirado.
No podemos prepararnos para todos los escenarios, pero tenemos la ventaja de aprender de los moteros de aventura que nos precedieron (y de nuestros propios errores) para conocer algunas de las causas más comunes de avería en carretera o en pista. Por eso es crucial dominar estas cinco habilidades mecánicas antes de tu próximo gran viaje.
Antes de seguir, te recordamos que debes estar al día con el mantenimiento general de tu moto y hacer todo lo posible para mantenerla en perfecto estado desde la comodidad de tu casa, antes de tener que recurrir a arreglos de emergencia en la carretera.
¿No sabes qué revisar o cómo arreglarlo? Consulta el manual del propietario y/o un manual de taller. Ahí lo encontrarás.
1. Aprende a reparar un pinchazo
Uno de los problemas más comunes que tendrás en moto es un pinchazo. Lo primero, debes saber si tu moto usa neumáticos con cámara o sin cámara. En cualquier caso, ojalá tu moto tenga caballete central.
Así será mucho más fácil desmontar la rueda. Si no lo tiene, tendrás que apañártelas apoyando la moto contra algo o encontrando la forma de levantar la rueda que sea.
Si usas cámaras, el primer paso es destalonar el neumático. Si no llevas desmontables (y deberías) en tu equipaje para moto, un truco es usar la pata de cabra como destalonador improvisado.
Coloca la pata de cabra sobre el flanco del neumático e inclina poco a poco la moto hacia el neumático, forzando la pata de cabra contra él. Sabrás que has destalonado cuando oigas un chasquido y notes de repente mucha menos resistencia.
Revisa la cámara por si hay restos que puedan causar pinchazos o fugas. Después, inspecciona con cuidado el neumático por lo mismo. Si encuentras algo, quítalo con unos alicates. Te recomendamos usar guantes: si hay algo lo bastante afilado para pinchar un neumático, seguro que te pinchará la piel.
Una vez retirados todos los restos, coloca una cámara nueva dentro del neumático. Ten mucho cuidado de no pinchar ni pellizcar la cámara con los desmontables durante este proceso y al volver a montar el neumático en la llanta.

Luego infla la cámara (llevas una bomba, o incluso un cartucho de CO2, ¿verdad?). Si no tienes nada con fuerza suficiente para meter el aire necesario para volver a asentar el talón, mete todo el que puedas y dirígete con cuidado a una estación de servicio donde puedan hacerlo.
Para neumáticos sin cámara, un kit de reparación de pinchazos vale su peso en oro. Ni siquiera hace falta destalonar. Retira lo que haya causado el pinchazo, limpia la zona con las herramientas incluidas en el kit, inserta la mecha, corta lo que sobre y vuelve a inflar el neumático.
Comprueba si hay fugas con agua jabonosa. Si no tienes agua jabonosa, escupe alrededor de la zona y busca burbujas.
2. No te quedes sin gasolina
Quedarse sin gasolina en medio de la nada pasa más a menudo de lo que crees. El exceso de confianza, la negligencia o el simple despiste pueden llevar a ese temido "pop pop" cuando el carburador o el inyector escupe las últimas gotas de gasolina al motor.
Por suerte, tiene fácil arreglo. Obviamente, si llevas un bidón de gasolina de repuesto (o incluso una botella de agua llena de gasolina), es el momento de echarla.
Si no llevas gasolina de repuesto, conviene tener un tubo de combustible extra o un sifón específico. Si tus compañeros tienen motos con carburador (sales a hacer off-road con amigos, ¿verdad?), quizá puedas llegar al grifo de gasolina con tu tubo extra.
Vacía un poco de gasolina en una botella y viértela en tu depósito. No dejes vacío el depósito de tu compañero, claro: echa solo lo suficiente para llegar a una gasolinera.
En las motos de inyección tendrás que sacar la gasolina con un sifón de alguna forma. El método de toda la vida es aspirar la gasolina por el tubo hacia un recipiente (asegúrate de que el recipiente esté más bajo que el depósito).
El peligro aquí, por si no era obvio, es tragarte gasolina. Los sifones específicos aspiran por ti mediante una válvula antirretorno. Solo tienes que mover el sifón arriba y abajo unas cuantas veces para que empiece a fluir.
3. Lleva JB Weld y aprende a usarlo
Perforar una tapa del motor o el cárter de aceite al rodar off-road es muy común y puede pasar en un abrir y cerrar de ojos, incluso sin caerte con la moto. Esto es serio y puede acabar muy rápido con tu viaje, y quizá con tu moto.
Lo primero y más importante: lleva JB Weld u otro epoxi resistente. Si la grieta o rotura de la tapa es pequeña, aplica el JB Weld directamente y déjalo fraguar unas horas.
Para perforaciones o agujeros más grandes, quizá puedas apañarte con una moneda (o cualquier material resistente) y usar epoxi para "parchear" el agujero con ella. No, no hay muchas probabilidades de que funcione, pero a grandes males, grandes remedios.
No olvides llevar algo de aceite para reponer lo que hayas perdido por la perforación.

4. Aprende a cambiar las palancas
Las palancas deberían ser piezas de sacrificio, pero por alguna razón los fabricantes montan palancas que pueden dejarte tirado si se rompen en una caída. Y quedarte sin uno de los cuatro puntos de control principales de tu moto es claramente muy malo.
Lo primero sería llevar palancas de repuesto, preferiblemente del mercado de accesorios, ya que son más resistentes o están diseñadas para que quede algo con lo que accionar los mandos en caso de apuro.
Si eso no es posible, con suerte la palanca de embrague o de freno seguirá siendo lo bastante larga para sujetarle con cinta adhesiva o bridas una llave u otra pieza larga de metal. Después tendrás que conducir con cuidado mientras intentas usar tus "nuevas" palancas.
Si lo que queda es demasiado corto, no necesitas el embrague para cambiar de marcha. Con suerte encontrarás el punto muerto antes de detenerte; si no, tendrás que arrancar empujando cada vez. En cuanto a los frenos, conduce con cuidado y usa el freno trasero todo lo posible.
Si se ha roto la palanca de cambios o el pedal de freno trasero, quizá puedas sujetar unos alicates de presión a lo que quede de la palanca de cambios o del pedal de freno. Aun así, estás pisando terreno resbaladizo, así que actúa con muchísima precaución.
5. Lleva uno o dos eslabones de repuesto
Una cadena rota puede acabar rápido con tu viaje, pero no tiene por qué. La buena noticia es que reparar una cadena es relativamente fácil y solo requiere llevar piezas muy pequeñas.
Averigua si tu cadena tiene un eslabón de cierre remachado o de clip. Sea cual sea, lleva un eslabón de cierre extra en tu kit de repuestos, junto con unos cinco eslabones extra, un tronchacadenas y una remachadora.
Coge la cadena, localiza el eslabón roto y quítalo si no se ha soltado ya; luego usa los eslabones de repuesto para recomponer la cadena. Remacha o engancha el eslabón de cierre de repuesto y sigue tu camino.
Como dijimos antes, no hay forma de saber todo lo que puede fallar en tu próximo viaje, pero dominar estas cinco habilidades mecánicas te cubrirá en la mayoría de los casos.
Si alguna de estas habilidades te parece fuera de tu zona de confort mecánica, practícala en casa para saber qué hacer en plena naturaleza. Ojalá nunca tengas que usarlas, pero si llega el caso, estarás mejor preparado.